¿Cuánto te queda realmente de lo que facturas? Calcula tu neto anual descontando cuota RETA, IRPF y gastos deducibles.
Esta es la pregunta que más se hacen quienes están pensando en darse de alta. La realidad es que el salario neto de un autónomo depende de varios factores: cuánto factura, qué gastos puede deducir, cuánta cuota paga y cuánto IRPF le corresponde pagar.
El cálculo sigue estos pasos:
El IRPF es progresivo: cuanto más ganas, mayor es el porcentaje que pagas en los tramos superiores. Para autónomos, los tramos estatales son:
Recuerda que cada tramo solo aplica al importe dentro de ese rango, no a la totalidad de tus ingresos. Y que el mínimo personal (5.550 €) reduce la base imponible antes de aplicar los tramos.
Sí. La cuota que pagas cada mes al RETA es un gasto deducible de tu actividad económica. Esto significa que reduce tu rendimiento neto y, por tanto, la base sobre la que se calcula el IRPF. Si pagas 380 €/mes (4.560 €/año) y tu tipo marginal es el 30%, ahorras unos 1.368 € en IRPF gracias a la cuota.
Hay varias estrategias legales para maximizar el salario neto:
Muchos autónomos miran solo la facturación y dan por hecho que ese importe se parece a su sueldo real. El problema es que entre los ingresos y el dinero disponible hay varios filtros: gastos deducibles, cuota RETA, retenciones ya soportadas y liquidación final de IRPF. Por eso esta calculadora resulta útil cuando se usa para responder una pregunta concreta: cuánto te queda realmente para vivir después de cumplir con Hacienda y Seguridad Social.
La mejor forma de leer el resultado es separar tres capas. Primero, el ingreso bruto facturado. Segundo, el rendimiento neto de la actividad una vez descontados los gastos. Tercero, el neto final que te queda tras cuota e IRPF. Esa distinción te ayuda a fijar precios, decidir si puedes asumir un gasto fijo nuevo y detectar si tu actividad es rentable aunque factures cantidades aparentemente altas.
Una estimación correcta del salario neto sirve para mucho más que satisfacer curiosidad. Te ayuda a decidir si puedes dejar un empleo por cuenta ajena, cuánto debes reservar cada mes, cuándo compensa revisar tus tarifas y si tu estructura de gastos sigue siendo saludable. También te permite comparar escenarios: trabajar con pocos clientes grandes, con muchos clientes pequeños o con una mezcla de ambos.
Si usas esta herramienta de forma periódica, el valor aumenta. Repite el cálculo cuando cambie tu facturación media, cuando añadas un gasto recurrente importante o cuando termine una bonificación como la tarifa plana. Así conviertes una simple calculadora en un panel de control para tomar decisiones con criterio y no solo en una página de cálculo aislada.