Calcula el finiquito que te corresponde al dejar tu trabajo por cuenta ajena. Vacaciones pendientes, pagas extra y posible indemnización.
El finiquito es la liquidación económica que recibe un trabajador cuando termina su relación laboral con una empresa. No debe confundirse con la indemnización: el finiquito incluye todos los conceptos salariales pendientes de cobro, mientras que la indemnización es la compensación por finalizar el contrato.
Los trabajadores tienen derecho a 30 días naturales de vacaciones al año (o los que establezca el convenio colectivo). Si al finalizar el contrato quedan días de vacaciones sin disfrutar, la empresa debe pagarlos. El cálculo es:
Las dos pagas extra anuales (normalmente en junio y diciembre) se devengan a lo largo del año. Al marcharse, el trabajador tiene derecho a la parte proporcional de las pagas que no ha cobrado aún.
Si el contrato termina a mitad de mes, la empresa paga los días trabajados en ese mes que aún no se hayan abonado en la nómina.
Solo se abona en casos de despido. En la baja voluntaria no hay indemnización.
Si eres tú quien decide dejar el trabajo para hacerte autónomo, no tienes derecho a indemnización. Solo recibes las vacaciones pendientes y la parte proporcional de pagas.
Se produce cuando el despido está justificado por causas objetivas o disciplinarias reconocidas por la ley. La indemnización es de 20 días de salario por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades.
Cuando el despido no está justificado o no se siguen los procedimientos legales. La empresa puede readmitirte o pagarte una indemnización de 33 días de salario por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades.
Depende de cada concepto:
El pago del finiquito debe producirse en el momento en que se formaliza la extinción del contrato. Si la empresa se retrasa, el trabajador puede reclamar un 10% adicional de recargo por mora según el Estatuto de los Trabajadores.
El error más habitual no es de cálculo, sino de prisa. Muchas personas firman el finiquito sin comprobar si están incluidas las vacaciones no disfrutadas, la parte proporcional de las pagas extra o el salario pendiente de los últimos días trabajados. Antes de firmar, conviene comparar el documento con tu contrato, tus nóminas recientes y la fecha exacta de baja.
Si algún importe no cuadra, no hace falta negarse a recibir el documento. Lo prudente es firmar con la indicación “no conforme” y conservar copia. Esa simple anotación cambia mucho la posición del trabajador si luego quiere reclamar una diferencia ante el SMAC o en vía judicial.
Esta URL tiene sentido especialmente para quien está a punto de dejar un trabajo por cuenta ajena para empezar una actividad propia. Conocer el finiquito esperado te ayuda a calcular cuánta liquidez inicial tendrás para cubrir cuota, herramientas, gestoría o meses de facturación irregular al principio. No es solo un cálculo laboral: también puede ser una pieza de tu planificación financiera antes del alta.
Por eso conviene cruzar este dato con el simulador de rentabilidad y con la calculadora de cuota de autónomos. La combinación de esas tres cifras permite tomar una decisión bastante más realista sobre si puedes asumir la transición sin tensión de tesorería en los primeros meses.