Todo lo que un autónomo necesita saber sobre su fiscalidad en 2026. Elige por dónde quieres empezar: fiscalidad general, modelos AEAT concretos o gestión del autónomo.
Cómo funcionan el IVA y el IRPF, cómo facturar correctamente, qué gastos puedes deducir y cómo presentar la Renta.
Los modelos que debes presentar a Hacienda explicados uno a uno: censales, trimestrales y anuales.
Ayudas y situaciones que surgen durante la vida del autónomo más allá de los trámites fiscales habituales.
La gestión fiscal de un autónomo en España gira en torno a dos impuestos principales: el IVA y el IRPF. Ambos se liquidan trimestralmente mediante modelos específicos, y ambos tienen una regularización anual. Entender cómo funciona cada uno — y sobre todo, cuánto dinero reservar cada mes — es lo que separa a un autónomo con tesorería sana de uno que llega con lo justo a cada presentación.
El Modelo 303 recoge la diferencia entre el IVA que has facturado a tus clientes y el que has pagado en tus compras profesionales. Si durante el trimestre has cobrado más IVA del que has gastado, ingresas la diferencia a Hacienda. Si ha sido al revés, compensas en el siguiente trimestre. Al final del año, el Modelo 390 resume el ejercicio completo.
El Modelo 130 funciona de forma distinta: es un anticipo del IRPF calculado sobre el rendimiento neto acumulado desde enero. El tipo es fijo — un 20% — pero el cálculo es acumulativo. Si la mayoría de tus clientes ya te practican retención del 15%, es posible que estés exento de presentarlo.
Reducir la factura fiscal pasa por maximizar los gastos deducibles: cuota RETA, teléfono, internet, formación, material, gestoría y en ciertos casos parte del alquiler o de los suministros del hogar. Cada euro correctamente justificado con factura reduce la base imponible y se traduce en menos IRPF. El margen de optimización es mayor de lo que parece, especialmente en los primeros años.
Para calcular cuánto reservar cada mes por IRPF e IVA, el simulador de rentabilidad hace ese cálculo automáticamente. Por último, el calendario fiscal anual centraliza todas las fechas del año: los cuatro trimestres del 303 y el 130, los resúmenes anuales de enero y la campaña de la Renta en primavera. Con un recordatorio bien configurado, ningún plazo debería pillarte por sorpresa.