Un presupuesto bien presentado puede ser la diferencia entre ganar o perder un proyecto. Antes de que el cliente decida contratarte, el presupuesto es la primera impresión de tu profesionalidad.
¿Qué diferencia un buen presupuesto de uno malo?
Los presupuestos que se aceptan tienen estas características en común:
- Claridad: el cliente entiende exactamente qué incluye y qué no
- Desglose: precio por partidas, no un único importe global que genera desconfianza
- Plazo de validez: indica hasta cuándo es válida la propuesta (evita que te contacten meses después con el precio antiguo)
- Condiciones de pago: cuándo y cómo se paga (40% al inicio, 60% a la entrega, por ejemplo)
- Alcance definido: qué está incluido y qué generará una factura adicional
Estructura de un presupuesto profesional
La plantilla incluye las siguientes secciones:
- Cabecera con tus datos (nombre, NIF, logo, contacto) y los del cliente
- Número de presupuesto y fecha de emisión
- Descripción del proyecto u objetivo
- Tabla de partidas con descripción, unidades, precio unitario y total
- Subtotal, IVA (si aplica) y total
- Condiciones de pago y plazo de ejecución
- Vigencia del presupuesto y condiciones de aceptación
- Espacio para firma del cliente
¿El presupuesto tiene validez legal?
Un presupuesto aceptado por escrito tiene fuerza contractual. Si el cliente lo firma o responde por email aceptándolo, estás ante un acuerdo vinculante. Por eso es importante que el presupuesto detalle bien el alcance — lo que después se convierte en conflicto casi siempre es lo que no quedó bien definido en el presupuesto.
¿Hay que poner IVA en el presupuesto?
Depende. Si tu actividad está sujeta a IVA, debes indicarlo claramente en el presupuesto: el precio sin IVA (base imponible) y el IVA a aplicar. No indicarlo puede generar disputas cuando llegue la factura. Si tu actividad está exenta de IVA, indícalo expresamente.